Lo doméstico
-posiblemente sobre cómo hacer amigos-
Un televisor para mí no es solamente un televisor, menos un medio en el cual poder mostrar un video. Es más, al quitarle la carcasa, tampoco se limita a ser un televisor desbaratado. Poco a poco empieza a surgir una relación entre la máquina y yo, en la cual su fragilidad y mis intervenciones arman un nuevo objeto, donde lo que se ve en él ha de ser parte fundamental de su forma.
Un día estaba grabando en mi cuarto y mi gata, Mara, se quedó mirando fijamente a la cámara. Así estuvo durante dos minutos, luchando entre la curiosidad que la mantenía atenta y el sueño que la adormilaba. Fue uno de esos hallazgos que uno celebra. Después, puse esa imagen a reproducirse con un Betamax en la pantalla de un televisor de 7 pulgadas sin carcasa. Mientras trabajaba en mi taller, lo ponía a andar y era como si mi Mara estuviera ahí, al lado, acompañándome[1]. Cuando llegaba de regreso a mi casa, sentía que había estado todo el día con ella.
Me gustó mucho sentir cómo la presencia del televisor, un aparato del cual no me siento muy amigo y que es difícil querer, era desplazada por una presencia amiga, completamente amable. Por primera vez me sentí cercano a la idea de doméstico [2] de este electrodoméstico.
Ahora mismo que lo escribo me doy cuenta de que al generar vínculos con mis aparatos, lo que busco es no sentirme solo.
[1] 17/06/06 11:44 AM
Creo que una vez oí decir a Bruno “mmmmmmmmmmmmm… mascota… espíritu auxiliar”
[2] 6/15/06 1:05 PM
“Entonces apareció el zorro:
—¡Buenos días! —dijo el zorro.
—¡Buenos días! —respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.
—Estoy aquí, bajo el manzano —dijo la voz.
—¿Quién eres tú? —preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres!
—Soy un zorro —dijo el zorro.
—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!
—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, no estoy domesticado.
—¡Ah, perdón! —dijo el principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
—¿Qué significa “domesticar”?
—Tú no eres de aquí —dijo el zorro— ¿qué buscas?
—Busco a los hombres —le respondió el principito—. ¿Qué significa “domesticar”?
—Los hombres —dijo el zorro— tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían
gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
—No —dijo el principito—. Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”? —volvió a preguntar el
principito.
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa “crear vínculos… “
—¿Crear vínculos?
—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito
igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…
—Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor… creo que ella me ha domesticado…” (Antoine de Saint-Exupéry – El Principito)