La grabadora de periodista
-Posiblemente sobre las apariencias-
Las grabadoras de casete son aparatos con los que me gusta mucho jugar: la cinta del casete versus la cabeza reproductora y además la posibilidad de grabar, son cosas con las que me divierto. Para mí es fundamental divertirme.
“Dicen que la muerte es lo que te mata. Pero no. Lo que te mata es el aburrimiento [1]… “[Iggy Pop]
Jugar es una cosa muy seria. En todo juego hay unas reglas que lo enmarcan y que posibilitan el ‘estar’ en él. Estas reglas no limitan necesariamente, marcan pautas dentro de las cuales se generan diálogos. Siempre se juega ‘con’, así sea solo o acompañado. Lo importante es entrar en juego, entrar en situación. Cuando trabajo necesito cierto grado de concentración que me aleja de la inseguridad de pensar que lo que hago es “mero juego”. Montarse en la intuición, arriesgar, apostar, poner en juego [2] es fundamental.
Antes sobre la carrera séptima entre calles 24 y 19 se encontraban vendedores que no pertenecían al mercado de las pulgas oficial. Ellos disponían su mercancía sobre el suelo, en el andén. Era lo mejor, a mi modo de ver ése era el verdadero mercado de las pulgas. Allí se veía la lucha por la supervivencia, la venta de basura en un entorno salvaje. Allí se podría encontrar de todo; hacer una lista sería injusto con la realidad. En cuanto al desorden y la variedad, estos lugares se parecían a mi mesa, y meditándolo más, a mi forma de pensar. En mi taller tengo que tener la mayor cantidad de objetos a la vista regados por ahí. Cuando las cosas logran encontrar su lugar es que me siento sintonizado [3]. Creo que es una cuestión de darle tiempo al tiempo y de permitir un abanico de posibilidades del cual coger algunas y descartar otras.
Sin embargo la decisión es un problema cuando no se puede llevar a cabo. Cuando uno se posa antes de la decisión no se puede actuar. Creo que ahí el no decidir es oponerse al movimiento natural, va de la mano con el miedo, con el temor donde están las zonas de bloqueo. Talvez es el temor de perder, de perder algo en esa decisión. Eso es inevitable, ya que la pérdida siempre está presente a cada camino escogido.
Muy pocos de los aparatos que están sobre mi mesa los he comprado, por lo general cuando compro algo nunca termina funcionando en mi trabajo. Pero esta vez se trató de la primera excepción [4].
Me costó 8 mil pesos. Cuando llegué al taller le mostré a Fredy, un amigo de la maestría mi compra: una grabadora de periodista de microcasete. Me preguntó
-¿Qué va a hacer?-
Le dije que no tenía pensado nada. Él se fue y cuando regresó al rato en busca de café, yo ya había desbaratado la grabadora y la tenía sobre la mesa. Asombrado me dijo:
-¡no puede ser!, ¿ésa es la misma de hace un rato?-
En mi trabajo por lo general descarto el uso de las carcasas, las cuales además de proteger el interior, llevan consigo una marca y un diseño que ubica a la máquina en una cadena de producción, en una especie de banda transportadora que la carga de época sobre la cual se encuentran todas las tecnologías que salen al mercado. En el ritmo de consumo en el que estamos, la tecnología pareciera que nace obsoleta [5]. Me pregunto ¿Qué pasaría si nosotros también naciéramos con fecha de expiración? En el fondo esa sensación de morir poco a poco es lo que veo en las posibilidades del registro.
Al usar sólo el interior del aparato -sus tripas-, lo que más me interesa es la vulnerabilidad que surge. Así, desprotegido y despojado de su condición de mercancía, el aparato empieza a valer de otra manera: por su naturaleza eléctrica, por su forma caótica y por el sentido que yo intento verter en él.
Hago monstruos inútiles en cuanto una funcionalidad práctica, donde sus movimientos y sonidos son los que los hacen vivir, los que les dan una nueva oportunidad en medio de su supuesta obsolescencia.
[1] Comment: 5/2/06 5:05 PM
”I’m bored/I’m the chairman of the bored, I’m a lengthy monologue/ I’m livin’ like a dog/I bore myself to sleep at night / I bore myself in broad daylight coz / I’m bored /just another slimy bore / I’m free to bore my well-bought friends / And spend my cash until the end coz/I’m bored / I’m the chairman of the board / I’m sick of all my kicks/ I’m sick of all the stiffs/ I’m sick of all the dips/ I’m bored/ just another dirty bore /All right doll-face/ Come on and bore me/BORED!” Iggy Pop, I’m bored.
[2]5/2/06 6:56 PM
Jugar, no “de modo negativo como libertad de estar sujeto a un fin, sino como un impulso libre”… “entrar en juego”. Como el publico de un partido de tenis “el que observa también participa del juego, lo que hace que la distancia entre éste y el que juega no sea relevante para el jugar”… “Toda obra deja al que la recibe un espacio de juego que tiene que rellenar”. (Hans-Georg Gadamer – La Actualidad de lo bello)
[3] 5/2/06 7:05 PM
“Padre: Bueno, pero ¿estás segura de que llamas revoltijo a lo mismo que cualquier otra persona llamaría así?
Hija: Pero papá, estoy segura… porque no soy una persona muy ordenada y si yo digo que las cosas están revueltas, estoy segura que cualquier otra persona estará de acuerdo conmigo.
Padre: Muy bien, ¿pero estás segura de que llamas “arreglado” a lo que otras personas llamarían así? Cuando mamá arregla tus cosas, ¿sabes donde encontrarlas?
Hija: A veces, porque, sabes, yo sé donde pone ella las cosas cuando ordena…
Padre: Es cierto: yo también trato de evitar que arregle mi escritorio. Estoy seguro de que ella y yo
no entendemos lo mismo por “arreglado”.
Hija: Papá, ¿te parece que tú y yo entendemos lo mismo por “arreglado”?
Padre: lo dudo querida, lo dudo.
Hija: Pero, papá, ¿no es raro que todos quieran decir lo mismo cuando dicen “revuelto” y cada uno quiere decir algo diferente cuando dice “arreglado”? Porque “arreglado” es lo opuesto de “revuelto”, ¿no?” (Gregory Bateson – Pasos para una ecología de la mente)
[4] 5/2/06 7:04 PM
Es interesante cómo el proceso se lleva. A medida que escribo estas líneas tengo la sensación de que en un tiempo estaré dudando de lo que he escrito. Así pasó con este párrafo. Cuando lo escribí fue sincero y daba cuenta de cómo estaban las cosas. Ahora pienso que no es bueno detenerse en este tipo de certezas. La idea de que “muy pocos de los aparatos que están sobre mi mesa los he comprado” y de que “por lo general cuando compro algo nunca termina funcionando en mi trabajo”, ahora no es un problema en mi quehacer. No me preocupa que con el paso del tiempo me contradiga, me preocuparía si con el paso del tiempo todo siguiera igual.
[5] 5/2/06 5:27 PM
“si resultan defectuosos o no son “plenamente satisfactorios”, los productos pueden cambiarse por otros, que se suponen más satisfactorios, aún cuando no se haya ofrecido un servicio de posventa y la transacción no haya incluido la garantía de devolución del dinero. Pero aún en el caso de que el producto cumpla con lo prometido, ningún producto es de uso extendido: después de todo, autos, computadoras o teléfonos celulares perfectamente usables y que funcionan relativamente bien van a engrosar la pila de desechos con pocos o ningún escrúpulo en el momento en que sus versiones “nuevas y mejoradas” aparecen en el mercado y se convierten en comidilla de todo el mundo. ¿Acaso hay alguna razón para que las relaciones de pareja sean una excepción a la regla?” (Zygmunt Barman – Amor liquido)