Juego de terceros y fantasmas
-Posiblemente sobre la resonancia-
Las relaciones que me interesan en mi trabajo no se dan como ecuaciones binarias. Siempre hay un tercero, unos terceros, que se dan en medio. Me importa mucho lo que queda rondando por ahí, como en el ‘entre’ de dos instancias donde cada parte empieza a funcionar como un todo independiente.
Intento evitar el diseño cargado de época y jamás busco que la manipulación sea destructiva; sin embargo, me interesa lo vulnerable: con las tripas por fuera potenciar sentidos poéticos. El respeto es algo muy importante en mi proceder. Cuando desbarato algo busco borrar lo que se conozca del aparato. Me interesa quedarme con lo que me muestra, con lo que posibilita, ahí, en ese momento, conectándolo con lo que yo llevo, con mis fantasmas.
Estos abundan por todos lados. Los míos y los de los otros. Creo monstruos a partir de ellos, de esos que no me dejan dormir. De esos que no se dejan agarrar y que al voltear nunca estoy seguro de haber visto, pero que puedo jurar que siguen allí[1].
[1] 3/29/06 10:52 AM
“Respectum. Participio pasado de respicere, “volver a mirar”. Nunca estás seguro de haberlo visto, acogido o recibido, el respetable espectro. Ves para no creer y crees volver a mirar.” (Bruno Mazzoldi – Tableaux Mourants)