El rayo
-O posiblemente de cómo un instante es suficiente-
La energía eléctrica es mágica. Siempre han estado en mi mente (el pensar en) los flujos de electrones, sus recorridos, sus potencias, sus niveles, la potencia vital y mortal que llevan a la vez [1]. Realmente descubrir cómo funcionan las cosas a partir de la observación y de la experimentación me cautiva.
Podría decirse entonces que mi trabajo sí es sobre los aparatos y sobre su funcionamiento, sin embargo, puedo decirles que no es así. Me gusta pensar en los aparatos como excusas. En que lo que hago es la excusa para decir otra cosa. (Es a partir de los aparatos y con ellos pero no sobre ellos…)
Existen varias anécdotas en mi vida que me vinculan con la electricidad. Recuerdo la casa de mi abuela donde viví toda mi infancia y adolescencia. Allí el voltaje –en todo sentido- era particular. Siempre los bombillos titilaban levemente en la noche y nunca los calentadores de agua sirvieron para algo. También recuerdo cómo se veían los cables en el techo del corredor que bordeaban la casa, como si ésta no tuviera piel, y las venas de la construcción estuvieran por fuera. De la misma manera, viene a mi mente el momento, un poco mas reciente, en que una de esas subidas de voltaje estropeó todos los electrodomésticos de la familia. Suceso por el cual mi taller fue sorprendido con la llegada de televisores, partes de nevera, grabadoras, equipos de sonido, radios, etc.
Nunca le he tenido miedo a la electricidad, sin embargo, de alguna manera fue ella misma la que se encargó de alejarme de su dependencia.
Recuerdo que estaba programando en mi computador, ya vivía con mi novia y habían quedado atrás esos días de sentirme en la casa de la familia monster. Estaba en el último semestre del pregrado, faltaba poco para sustentar y llevaba un año trabajando con sensores, programas de autoría, microcontroladores y cosas por el estilo. Estaba a punto de lograr lo que quería, cuando de repente se fue la luz.
–Un rayo ha dañado el transformador que suministra la energía para ese sector de la ciudad, los técnicos ya están en la zona, pero no podemos asegurar cuándo se restaurará el servicio. Gracias por llamar a Codensa, que tenga buen día.-
Me acosté en la cama a mirar el techo. El tiempo pasó y pasó y simplemente no pude hacer nada. Todo mi trabajo estaba allí (quién sabe dónde) metido en mi computador y yo estaba aquí sin poder hacer nada.
-¿Cómo puede ser posible que no pueda hacer nada?!!!-
Fue algo decepcionante pero liberador. El incidente del apagón me hizo recapacitar bastante acerca de lo que realmente me interesaba, en la idea de dependencia y en el lugar donde está lo que me motiva. Pensé y pensé. Y me sentí sometido por la herramienta que utilizaba en ese momento. Dudé de la virtualidad y anhelé hacer cosas con mis manos.
[1] 6/18/06 8:12 PM
De: Erick Bejarano berick@hotmail.com
Para: icarozorbar@gmail.com
Fecha: 13-jun-2006 13:57
Asunto: RE: 28/29
Como no se cuando putas le voy a dar una postal de la guerra de las galaxias que le traje de Seattle, pues por los menos quiero que sepa que la marque por detrás muy espontáneamente y que después lo leí y me pareció muy acertado y además que resumía todo lo que le había aprendido a ud en esos años en que fuimos uno solo: “…para Icaro que le gustan las guerras y las galaxias…”
Seattle, febrero de 2005.
erick